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lunes, 15 de marzo de 2010

Te enterás que tu amiga te cagó. Que estuvo con un chico que te gustó. Que te gustó mucho y por mucho tiempo. Tu primer chico, tu primer beso, tus primeras mariposas en la panza, tus primeras ilusiones, tus primeras cartas de amor, tu primera decepción. Tus primeras lágrimas de amor.

Y te querés matar. La querés matar a ella. Querés ir a llorar a los brazos de él, porque aunque pasó mucho tiempo lo seguís queriendo. Te siguen pasando cosas con él. Sigue siendo el único que te movió el piso y cada vez que lo ves con otra se te estruja el corazón. Aunque tuviste otras historias en el medio, ninguna como la que tuviste con él.

Y a pesar de todo el dolor que sentís, a pesar de toda la rabia, querés saber qué pasó, cómo pasó, cuándo pasó y dónde pasó. Querés saber todo. Y con lujo de detalles. ¿Pero para qué? ¿Para sentir más dolor, más rabia? ¿De qué te sirve?

domingo, 17 de enero de 2010

Hace un año exactamente estaba caminando junto a tres amigas las calles de un country en Escobar. Nos encontrabamos allí para celebrar el cumpleaños número diesciseis de una de ellas, de mi mejor amiga de toda la vida.

Hoy, un año después de esa noche, de ese fin de semana tan lleno de risas, me enuentro yo escribiendo en esta computadora y mi amiga celebrando su cumpleaños en Cancún. Esa distancia no me dolería en este día de no ser porque no sólo es una cuestión de kilómetros. Nosotras estamos distanciadas, de hecho podría decirse que ya no somos amigas. Y hoy más que nunca me duele. Y me duele muchísimo. Porque con ella perdí parte de mí, con ella se fue lo poco que quedaba de la Sofía alegre.

domingo, 10 de enero de 2010

No puedo pasarla bien en los contextos en que mis amigas la pasan bien. Eso me aleja y aísla.

Mis amigas van a bailar. Disfrutan de ir a bailar. Y a mí los boliches no me gustan. Me molesta la gente transpirada que roza inexorablemente tu espalda que pretende permanecer seca o al menos limpia. Compartir con absolutos desconocidos un lugar cerrado con la música a todo lo que da y el olor a porro que no da tregua, me molesta. El humo que tiran para crear algún tipo de efecto y las luces prendiéndose y apagándose continuamente me marean, la música me aturde y la clautrofobia me ataca: me mareo, me baja la presión, me falta el aire. Me desmayo.

La paso como el culo. Y mis amigas van a los boliches, sin mí. Y vuelven del boliche con un millón de anécdotas que no conozco, que no comparto, que no entiendo. Me quedo muda frente a miles de chistes internos que nunca se gastan en explicarme. Ni siquiera intentan conservarme dentro del grupo a pesar de no compartir sus gustos. Evidentemente no les importo.

Y este fin de semana, cansada de la soledad de mi casa, de la monótona rutina televisiva y de libros en la que me sumergí desde que comenzó el año; decidí ir a bailar con ellas. Con el grupo de siempre. Con las personas con las que me divierto. ¿Pero qué pasó? Invitaron a personas con las que no me llevo o me llevo mal. Y ahí el plan se fue al diablo. Si voy a hacer el sacrificio de ir a bailar, lo hago por mis amigas, no por gente cualquiera a la que ni siquiera puedo ver.

Y yo las culpo a ellas por no poder YO pasarla bien en un boliche, o por no poder dejar de lado ciertas asperezas por tan sólo una noche. Esa es mi responsabilidad, no la suya. Pero aún así me enoja. Me enoja sentir que no les importo. Que para ellas si yo estoy bien o mal, da lo mismo.

Y me quedé sola en casa, una vez más. Y hoy me siento sola, para variar nomás.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Se terminó otro año, comienza otro verano.

Y viendo las fotos del verano 2009 pienso en lo que serán el diciembre, enero y febrero que se avecinan. Pienso que ya no puede ser lo mismo, que yo no soy igual, que mis acompañantes de salida no son las mismas, que la situación no es la misma. Recuerdo que al terminar el verano y con él los buenos tiempos sentía que finalmente había encontrado un grupo de gente dentro del cual algunas eran amigas y otras buenas compañías, pero por desgracia hoy ya no lo siento así, sino más bien todo lo contrario.

En otro orden de cosas, estoy en algo con O, con quien ya estuve hace algún tiempo, no tengo muchas ganas de hablar del tema porque en verdad no hay mucho para decir. Estoy en algo. Nada más. No quiero que sea algo más. Eso también da unas cuantas incertidumbres de verano, ver cómo sigue esto.

La incertidumbre, cuando estoy sola o me siento sola, no me gusta. Por un lado sé que no me bancaría fingir que está todo bien, pero por otro lado necesito esas salidas, esos escapes sanos. Y si hay algo que me llena en este momento es la incertidumbre.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Inseguridad

Hoy casi me roban. En realidad no estamos muy seguras, se nos acercó un chico mientras con otras cuatro amigas íbamos a disfrutar del sol -que hubo hasta las 14, las pendejas ni enteradas del alerta metereológico- y dijo algo de los celulares. Yo no entendí muy bien, pero como dijeron mis amigas después "pusiste cara de pánico, Sofía" y salí "corriendo" en cuanto ví -o creí ver, mejor dicho- maldad en los hermosos ojos verdes de un nene de apróximadamente mi edad, y misma estatura, con una camiseta de fútbol que pese a mi gran fanatismo por dicho deporte, e imagino que por el miedo, no logro recordar a qué club pertenecía. También recuerdo -fue todo muy rápido y me puse muy nerviosa- que revolvía su mochila, como buscando algo, inmediatamente pensé en una navaja. Y corrí nomás, menos de una cuadra porque el aire no me da y el corazón me latía a mil y me estaba bajando la presión del miedo, del calor, de la angustia.

Mis amigas cagadas de risa me calmaron y contaron que el pibe se dio media vuelta y se fue, que si hubiese tenido algo de verdad lo habría sacado al toque, amenazándonos enserio y no con un amague.

Y ahí me dí cuenta: estoy sugestionada, los medios de comunicación influyen en mí mucho más de lo que creía. Y me preocupó. Pero sentí más que preocupación, angustia, porque quizás ese nene no nos quería robar y yo, mal pensada de mierda, salí cagando, loco. Y a mí no me gusta vivir sin confiar en nadie, no va conmigo -o quizás sí, ahora que lo escribo me doy cuenta que ya sólo confío en mí y en mi vieja- y me siento como el orto. Por todo lo que se vive, por todo lo que se muere, por todo lo que se dice en este país. Por ese nene, que por ahí no venía a robarme y yo reaccioné como si fuese a hacerlo, o que quizás sí venía a robarme, y es una tremenda mierda que pibes de mi edad o más chicos incluso estén metidos en eso, me mata.

Y hoy la ví, la viví y la sentí, por primera vez, esa famosa sensación de inseguridad. Uno se siente inseguro de todo. De todos. Y así un país no puede crecer jamás.

Una tremenda mierda.

martes, 10 de noviembre de 2009

Ya se está terminando el año...Me pone feliz por un lado, ya no tengo más ganas de madrugar, ni de hacer tareas -fa, como si realmente las hiciese- ni de estudiar esporádicamente. Ya dí ICSE, me saqué de encima LA presión, hace tiempo que pasó el Congreso, otro día marcado con rojo en el calendario anual. Siento que este año ya no tiene razón de ser, y por año me refiero a ciclo lectivo.

Pero como dije más arriba, me pone feliz por un lado. Por otro, me despierta gran curiosidad -no siempre una linda curiosidad- saber qué será de mí y mi vida social en vacaciones. La incertidumbre me molesta.
Imagino que saldré mucho, mucho, como hice el último verano, que fue uno de los mejoooores de mi vida. No sé. Pongamos buena onda.

PD: viva el Día de la Tradición!

jueves, 15 de octubre de 2009

Estoy pasando un momento muy productivo, no paro nunca; y me encanta.

Participo en el Congreso que está organizando el colegio, en las Olimpíadas de Filosofía, en un proyecto muuuy copado que termina el mes que viene en la Legislatura porteña -que conocí el martes y es bellísima- presentando dos anteproyectos de Ley hechos por alumnos de 4tos años de varios colegios de la Ciudad de Bs As, las materias curriculares del colegio que tampoco debo ni estoy descuidando, y el que más tiempo me lleva: UBA XXI. En el primer parcial de ICSE me saqué un ocho, y eso me da la pauta de que el tiempo que le dedico es sumamente productivo, no sólo por la nota sino también por lo que aprendí.

Realmente todo esto tapa con felicidad todos los agujeros que cavaron las pérdidas que me tocó sufrir este año. Cada vez asumo con mayor cotidianeidad las caretas que me rodean, algo que creía ya tenía totalmente superado, la indiferencia de personas que fueron importantísimas en mi vida y de las cuales prefiero recordar lo mejor, los buenos momentos y las enseñanzas de lo malo pero sin incluir el dolor en el combo. Y de estas numerosos y copadísimos emprendimientos me llevo de todo, no sólo me refiero a los contenidos que hacen a lo que son, que son muy importantes y han cambiado mi forma de pensar o ver ciertas cosas, sino a la posibilidad de haberme demostrado a mí misma que puedo pelear en varios frentes con el mismo éxito, disfrutándolo, sintiéndolo un placer antes que una carga pesada, ya que siento que me estoy formando para el futuro, para mi carrera, porque todas estas cosas están super relacionadas con lo que me apasiona, o al menos así lo pienso yo y con eso es suficiente.

Ya empecé mi camino a la Licenciatura ¿Qué más puedo pedir?

PD: a uds, amigos, los sigo leyendo, a pesar de mi ausencia escribiendo.

viernes, 11 de septiembre de 2009

No sé dónde estoy parada ni para dónde debo salir a correr.
Lo único que quiero es que se termine el presente ciclo lectivo. Y de ser posible, la secundaria entera.
Sentirme mal y desubicada en todos lados me está partiendo al medio, emocional y también físicamente porque ya comencé a somatizar...

jueves, 27 de agosto de 2009

Mi relación con mis compañeras es cada día peor, cada día un poco más hostil, cada día un tanto más tensa. Si bien no las consideré ni considero amigas, son el grupo de compañeras con el que tengo buena onda, por lo cual hay un sentimiento de cariño de mi parte y supongo que de parte de ellas hacia mí también, pero a su manera que no es la misma que la mía.

La falsedad no me va, que me digan que yo hice bien al cortar la relación con A -algo sobre lo cual no deberían opinar- pero terminen compartiendo más tiempo con ella que conmigo es algo sumamente incoherente. Una de mis compañeras, incluso me ha contado cosas esperando una reacción cuasi violenta de mi parte, dándole el pie que esperaba para darle rienda suelta a su lengua venenosa, yo en cambio, en parte porque noté cuáles eran sus intenciones reales y por otro lado porque realmente no me movió un pelo lo que me contó, reaccioné indiferentemente, casi sobrándola debo decir:

Sofi - Y a mí qué me importa...Problema de ella
Ella, que no puede con su genio cuando de bardear se trata, insisitió - ¿Pero qué pensás? ¿Qué te produce?
Sofi - Nada...no me sorprende en absoluto.

No me molesta que me dejen de lado, hay un dicho muy sabio que dice que es mejor estar solo que mal acompañado, y yo sé que es así, y en parte también soy yo la que pone distancia, entre otras razones, por cosas como éstas, que me parecen de décima. Lo que me molesta es la doble cara; que me digan algo y terminen haciendo lo contrario como está pasando ahora, y también me jode el motivo que despertó todo esto: una pelea con un ser al que yo quise muchísimo, al que consideré mi mejor amiga durante muchos años -casi 11 para ser más precisos- y si bien la relación actual es en buenos términos, desde mi punto de vista personal las cosas no terminaron bien, no es algo que me cause placer y realmente que otros se metan me molesta muchísimo, sobre todo porque lo encaran tratando de tirar mierda o de despertar en mí una actitud mala onda, o hipócrita como es la suya. Y no da.

Si ellas quieren tomar partido en un distanciamiento que no les pertenece, es una cosa y aunque no me agrade no puedo opinar la respecto, porque no soy quién para decirle a la gente lo que tiene o no tiene que hacer. Pero que no se pongan la careta conmigo y que no pretendan que me la ponga yo también, porque no es mi perfil, no está en mi personalidad ser así, todo lo contrario.

jueves, 20 de agosto de 2009

De música

Creo que nunca escribí sobre mi relación con la música, una relación estrecha que ha ido fortaleciéndose con el paso de los años y el tiempo.

Todo empezó cuando descubrí Serú Girán, Sui Generis. De a poco fui encontrando en esas letras que creía ajenas por lo distantes que me son en el tiempo, cosas que no sólo se relacionan conmigo, sino que me describen de alguna u otra manera: describen lo que soy, lo que quiero ser, lo que no quiero ser, lo que en algún momento fui o quise ser o lo que sueño para algun momento.

Luego tuve un coqueteo con Babasónicos y Soda Stereo, tuvo mucho que ver conmigo cuando trataba de definirme, cuando intentaba terminar de delinear mi personalidad y mis objetivos. Marcaron una etapa de transición que me ayudaron a pasar con su música movida y pila. Pero prontamente La Renga comenzó a musicalizar el nacimiento de mi rebeldía, esa que todo adolescente tiene, "El Revelde" (se escribe así el nombre de la canción, justamente marcando la rebeldía de la que trata) fue mi himno durante algún tiempo...Podría denominar a esa etapa como la más anárquica de mi adolescencia, en la que no aceptaba ninguna norma ajena a las propias.

Más tarde llegó una etapa depresiva, muy fea por cierta, musicalizada por Alejandro Sanz con su "Tren de los momentos" CD APLASTANTE y Laura Pausini, de quien no me separé más y espero poder ir a ver en octubre :)

Ya llegando a la actualidad, descubrí el reggae con Los Cafres y Nonpalidece. Saca a relucir mi parte más "paz y amor" que créanme, no puede visualizarse muy seguido...

Y en este último tiempo muy especialmente, las canciones de Las Pastillas del Abuelo o Los Piojos fueron cantándome una historia que quiso ser de amor y terminó siendo una (más) de decepción, fueron anticipándome el fin de una amistad y el comienzo de una etapa muy distinta de mi vida. Poniéndole letra y música por mí, porque muchas veces no podía.

Todos ellos, me cantan y/o cantaron la vida, los deseos, proyectos, sueños, amores y odios. Y creo que no hay nada más hermoso que escuchar una canción y comenzar a visualizar imágenes, personas o momentos que creíste ya no recordar. A mí me pasa todo el tiempo...Por suerte.

Como verán, mi gustos musicales son amplios.

domingo, 16 de agosto de 2009

Mis amigas encontraron un boliche "muy copado" y no dejan de ir.
Y como a mí no me gusta ir a bailar y me hace mal -soy hipotensa, y las luces, la música fuerte, la gente amontonada y el calor me desmayan con asombrosa facilidad- no voy y, consecuentemente, me estoy quedando fuera del círculo ya que los lunes son "el día del chisme bolichero" y sólo entran en él aquellos que han participado de la joda, protegen lo acontecido como si fuese secreto de Estado y nadie pudiese saber absolutamente nada. Las cosas que harán...

No lo escribí antes porque me parecía una pendejada, pero cada vez me rompe más la paciencia ser totalmente invisible lunes tras lunes y siento que a pesar de que me queda un año y medio de secundaria, por diferentes motivos, yo ya estoy -socialmente- afuera de ella.

martes, 21 de julio de 2009

Respiré profundamente, conté hasta tres “No vas a llorar, Sofía, no vas a llorar” me repetí varias veces. Abrí el Facebook y le anuncié a mi amiga lo que (no) había pasado con lenguaje de códigos que tan sólo ella entendería.

Pretendí seguir con mi rutina diaria con normalidad, como si su ausencia no me provocara nada, puse música, descartando rápidamente Las Pastillas del Abuelo –porque me lo recordarían- elegí Los Piojos, a las dos canciones me dí cuenta que había sido una mala elección, pero no podía echarme atrás, sabía que la otra era aun peor y lejos de mí estaba la intención de manchar a La Renga con un mal trago amoroso. Espero, espero y espero que aparezca su cartel en el Messenger, que un mensaje de texto me saque la mueca del llanto contenido cambiándola por una sonrisa, tímida seguramente, pero sonrisa al fin, mientras trato de leer Política para Amador para poder empezar algún día con mi ensayo sobre la democracia y de golpe, escuchando una canción que de antemano nada que ver conmigo tiene, dos lágrimas caen. Me las seco rápidamente, abro un documento de Word y escribo todo lo que aquí se lee.

Ahora tiene que aparecer alguna señal de él, como en las películas” Sí, Sofía, en las películas, pero por algo las películas son sólo películas.

"Salta la cuerda, se enreda y cae de boca…"

PD: el día del amigo pasó con más penas que glorias, pero no me destruyó.

lunes, 20 de julio de 2009

Día del amigo II

Acaba de empezar el peor día del presente año.

Tengo cinco personas a las que saludar sinceramente, cinco. Yo sé que lo importante no es la cantidad sino la calidad, pero últimamente estoy bien con sólo tres de esas cinco personas, a causa de mi incurable intolerancia, mi desgano ante casi toda salida, y sobre todo gracias a lo apartada que me siento. No tengo un grupito de pertenencia al que esté bien arraigada, algunas circunstancias y otras acciones mías fueron arrancando mis raíces o la de los demás, formándose inevitablemente una fragmentación de lo que alguna vez fue un grupo de personas que sabían juntarse para divertirse o sentarse a tomar mate con bizcochitos para largar la mierda que cada una tenía adentro. Eso actualmente lo encuentro en una sola persona, que no está mal, pero haber perdido la confianza en las personas a tan temprana edad me desalienta y me pone mal, triste. Y en las otras personas encuentro diferentes cosas, que me parece buenísimo, pero tengo el temor de perderlas después de finalizar el secundario, porque de no ser por el tiempo que compartimos en el colegio prácticamente ni noticias tendríamos el uno del otro. Y es un bajón.

Mañana, si finalmente mi amiga -con la que comparto el mate- me empuja a ir, va a ser un día complicado, verle la cara a gente que me lastimó, que en su momento fue mi amiga y ahora ya no lo es pero sobre todo a aquellos que me decepcionaron, sé que me va a hacer mal. Y no puedo estar peor de lo que estoy ahora, no me entra más dolor.

viernes, 17 de julio de 2009

Día del amigo

El día del amigo se acerca, los planes comienzan a formarse...Odio el día del amigo y más este año que perdí a mi mejor amiga y no sé quiénes son mis amigos de verdad y quiénes se me acercan por interés. Entonces digamos que no tengo nada para festejar, no sólo las ganas están ausentes sino los motivos, que de existir seguramente solucionarían el problema de las ganas.

Y lo que más me molesta es que no puedan aceptarlo, que una de mis cuatro amistades se enoje conmigo porque yo no tengo ganas de festejar...Me parece que mi duelo merece, como mínimo, algo de respeto de los demás así como yo respeto sus ganas de festejarlo aun sin mí, porque jamás pretendería que ellas dejaran de hacer algo por mi persona, sería terriblemente egoísta de mi parte ¿Pero no lo es por parte de ellos también, al no querer respetar mi voluntad? Yo no tengo porqué sentarme a comer rodeada de gente a la que sólo saludo para hacerlas felices a ellas. Bastante tengo que aparentar todos los días yendo al colegio.

martes, 30 de junio de 2009

Es increíble cómo todo se fue al demonio. Me recuerdo en enero tan acompañada, tan feliz, riéndome tanto, sintiendo tantas cosas lindas, y ahora me veo tan desdibujada y triste...Con ganas de escaparme porque ya no tengo ganas ni energías para afrontar nada más, perdiendo gente importante cada cinco minutos, desilusionándome con otra cada tres, aferrándome más a lo poco que me queda por temor a perderlo.

Triste y con miedo; por momentos vacía. Así me siento. Triste por lo que recuerdo que fui hace no más de un semestre, con miedo a que la mala racha siga extendiéndose, vacía porque me siento sola casi todo el tiempo, porque veo todas las personas que perdí -y sigo perdiendo- y no puedo recuperar, en algunos casos porque se murieron, en otros porque me hirieron demasiado y no puedo perdonar semejante daño siendo ellos conscientes de que me estaban lastimando, y en la mínima parte porque tengo miedo de hablar, de encararlos y decirles lo que me pasa porque prefiero que la rutina misma nos separe a que sea una pelea que lo precipite.

Y me duele también verme tan cagona, porque si bien siempre me dio cosita decir determinadas cosas, las dije y ahora eso no sucede, el miedo me reprime ya no me condiciona como antes.

Derrumbándome, así estoy.

viernes, 26 de junio de 2009

Convivir con mi ex mejor amiga, sobre todo esta tarde cuando tuve que sentarme con ella, es difícil.

Difícil por qué no sé cómo hacer para fingir que no me importa, que no me duele, difícil porque nunca me enseñaron a fingir y nunca aprendí a despegarme de la gente, porque no sé entender los cambios repentinos en la personalidad de la gente.

Difícil porque me duele, me duele que todo haya terminado como acabó, sin que ella pudiera comprender -o que admitiera entender- lo que yo le decía, lo que a mí me dolía que hiciera. Me duele que no haya querido cambiar esas actitudes impropias de su personalidad que sólo manifestaba conmigo. Me dolieron esta tarde los recuerdos que abarrotaron mi mente mientras estabamos sentadas una al lado de la otra, cada una con sus auriculares, como si jamás hubiesen pasado, como si fuésemos dos completas extrañas.

Y podría haberme quitado mis auriculares, los de ella y decirle: "me duele, vos me dolés" pero no lo voy a hacer, porque verdaderamente no es esta amiga la que me duele, sino la que se fue, la amiga que era hace dos años, no esta versión de ella, tan ajena, tan lejana, tan...distinta. Y mirarla y no reconocer en ella a esa chica con la que viví tan hermosos momentos, me mata las ganas de abrazarla -y eso que yo sólo abrazo al amorcito de turno y a mi hno-, todas las ganas de decirle "te quiero, te extraño, volvé que te perdono todas las cagadas, todo lo que te cagaste en mí". Porque a ella no la quiero, ni la extraño y mucho menos la perdono.

Y ahí quedará lo nuestro, en un recuerdo viejo, ultrajado por los hechos y cagadas recientes, opacado por mi orgullo quizás, y por su inmadurez e incapacidad de comprensión...Pero a pesar de que duele, a pesar de que sea difícil tiene que ser así, prefiero dejarla en el camino a que arrastrarla conmigo, contra su voluntad, sin recibir ninguna retribución a lo que yo le brinde de mí, como estuvo pasando el último tiempo, porque aceptar ese desinterés era más difícil y triste que esto que siento ahora, que creo le llaman nostalgia.

Nostalgia...Qué feo que seas eso en mi vida.

viernes, 5 de junio de 2009

Qué molesto es que alguien, cuando uno está mal, te trate de animar con frases como "pensá que vos por lo menos tenés los dos brazos, las dos piernas, estás sana; hay gente que en este momento se está muriendo en un hospital o le están aputando una extremidad" o "no tenés derecho a quejarte de nada, vos tenés un plato de comida todas las noches, cuántos pibes hay que se cagan de hambre" como si la desgracia ajena fuera a aniquilar la propia o como si a alguien pudiera alegrarlo que exista gente enferma o con hambre en el mundo...Es totalmente preferible que cierren la boca, posen su mano en mi hombro o que me canten como Ciro -podría ser mi padre, pero...es muy sexy, tenía que decirlo- Basta de Penas al oído o que me traigan envuelto en papel de regalo y con un moño gigante y de color rojo al flaco con el que sueño todas las noches.

Quería escribir algo distendido y esta mañana surgió esto.

martes, 26 de mayo de 2009

¿Qué pasa cuando se siente que no se puede más? ¿Cuando las lágrimas están pero no pueden salir? ¿Cuando las ganas quieren salir pero no están? ¿Qué se hace cuando se tiene ganas de abandonar todo y escapar? ¿Cuando nada te conforma? ¿Cuando todo se cae a pedazos sin poder contenerlo? ¿De dónde se saca una motivación si todo es mierda? ¿De dónde se saca la confianza en un amigo después de que éste te haya decepcionado? ¿De dónde mierda se sacan las ganas de seguir viviendo una vida que te lleva sin dejarte intervenir?

“El destino baraja y nosotros jugamos” decía alguien cuyo nombre no recuerdo y no tengo ganas de buscar en Internet, y yo creo en esa frase, pero mi vida no me deja jugar las apestosas cartas que me da, o quizás soy yo que ya no tengo energía para seguir jugando a un juego tan desagradable, porque desde fines de enero que mis cartas son las de menos valor en la baraja. Tengo chispazos de alegría, quizá alguna buena noticia caiga para sorprenderme e ilusionarme con un cambio de racha, pero después esa buena noticia queda en el pasado, ese lindo acontecimiento muere anotado en una agenda, con signos de exclamación a sus lados remarcando que una buena me había salido pero es prontamente compensada con una mala bien mala…Y así estamos desde fines de enero…Y salvavidas no hay, oídos amigos tampoco porque se perdieron en el camino o están demasiado ocupados con sus propias penas, el amor digamos que anda distraído…Y acá sigo yo, llorando algunas lágrimas, vomitando algunas otras, desmayándome ante cada obstáculo.

“Una corazonada me dice que es hora de parar” Porque definitivamente no puedo más, pero en mi afán de olvidar lo que me pasa me cargo de responsabilidades, lindas responsabilidades, pero tantas que no llego a cumplirlas…Y eso también me estresa.

domingo, 12 de abril de 2009

Me siento mal todo el tiempo, con ganas de llorar pero con lágrimas agotadas, con ganas de reír pero sin carcajadas atragantadas, con ganas de salir pero sin energías para levantarme, con ganas de recomponer pero sin ladrillos para construír lo destruído, con ganas de soltarme pero sin poder romper las cadenas que me reprimen.

Ya abandoné la coraza, ahora quiero sentir todo, no perderme de nada, pero me cuesta soportar tantos golpes en tan poco tiempo. Algunas son pequeñeces, otras son cosas medio heavies que escapan a la normalidad de mis días y que no son fáciles de reconocer.
No quiero asumir casi ninguna de las cosas que me están tocando soportar, y eso hace todo mucho más complicado, ya que si al menos pudiese reconocer y admitir que allí están, más sencilla sería luchar en su contra. Pero no puedo, no quiero, y eso va en contra a mi premisa principal: crecer y madurar.
No quiero madurarlas, no quiero crecer en base a pérdidas, a muertes, a enfermedades, a enfrentamientos. También necesito cosas de las buenas y lindas, porque bastante oscura ya es mi concepción de la vida que nos toca a los humanos vivir, y no tengo ganas de desilusionarme 100% a los casi 16 años porque así perdería todo motivo por el que vivir, y no está en mis planes ser una persona depresiva o suicida.
Trato de buscar las cosas positivas y lindas de mi vida: mis afectos, los que todavía están acá física pero sobretodo emocionalmente, y me cuesta, me cuesta porque me doy cuenta de que en mi afán de no entregarme por completo a nadie por miedo a sufrir tengo muy pocas relaciones afianzadas y realmente resistentes en las que refugiarme cuando necesito escapar o apoyarme cuando es momento de luchar....

Le pongo onda, a ver si se me pasa la mala onda y puedo pensar más positivamente. Necesito que UNA, por lo menos UNA, me salga y después va a ser más fácil.

sábado, 4 de abril de 2009

Internet es sin dudas una gran herramienta, un gran formador de vínculos –tales como los que establecemos “escritores” de blogs y lectores de los mismos- y mil cosas más que no me interesa analizar en este momento, así que voy al punto que me inspira en este momento: Internet es un gran deformador de las relaciones humanas.

Hoy por hoy los pibes no te encaran a la salida del colegio, no te miran en el recreo, no te regalan un chocolate o una flor; se te declaran vía chat o por mensaje de texto, miran las fotos que subís al Facebook mucho más que tu cara personalmente y te mandan tarjetas virtuales por mail. Algo similar sucede con los problemas/conflictos…Cuando alguien necesita decir “de frente” que tiene algún inconveniente con otra persona o que hay ciertas actitudes que le resultan molestas, en lugar de hacerlo cara a cara con un cafecito o gaseosa de por medio –como a mí me gusta que sea- lo hacen utilizando una nota del Facebook o por chat.

Esto último es lo que sucedió una semana atrás con un par de amigas que se pelearon…Una escribió en el Facebook una serie de reproches hacia ellas y algunas actitudes puntuales que la hicieron sentir mal a la vez que reivindicaba al resto de sus amistades –entre las cuales estoy incluida- agradeciendo que no fuerámos como “ellas” y no la traicionáramos pero en ningún momento menciono el nombre de las personas a las que el escrito iba dirigido o lo que la motivó a escribirlo, quienes estaban al tanto de los hechos adivinaron de quiénes se trataban y las causas de tal enojo. Al día siguiente, se vieron en el colegio, compartieron un aula, se tuvieron frente a frente durante aproximadamente cuatro horas…Y ni la autora de la nota les dijo algo de todo lo que escribió a ellas ni las “ofendidas” se dieron por aludidas.

Conclusión: un acto de cobardía fue sucedido por otro…Y si las dos partes son cobardes o no tienen la madurez suficiente para enfrentarse y decirse las cosas que sienten cara a cara, dándole al otro la oportunidad de replicarlo, es imposible que la situación se recomponga. Y si seguimos así nos vamos al carajo.
Ahora entiendo por qué la palabra perdió tanto valor, por qué cada vez el mundo está más lleno de cobardes, de falsos, de hipócritas y de gente sin sueños ni objetivos.