He llegado a la conclusión de que vivir mintiendo es más fácil que vivir siendo sincero…Es más fácil porque te da mayor libertad para decidir y operar, pero yo no quiero vivir en una mentira, yo quiero ser sincera, no sólo por los demás, sino por mí, porque mentir es como estar maniatado, es muy difícil sostener una mentira, uno debe estar pendiente de muchas cosas, no debe dejar escapar ningún detalle, ya que el más mínimo error te deja en evidencia. Tampoco entiendo por qué la gente se escandaliza tanto frente a una mentira, si todos lo hacemos, porque en algún momento de nuestras vidas necesitamos despojarnos de la opinión ajena (porque eso de que lo que digan los demás no importa, es una gran mentira) y los prejuicios para poder tomar una decisión que quizás, al resto del mundo le desagrade o le parezca inadecuada, no se trata de engañar a los demás, generalmente se trata de poder ser sinceros con uno mismo.
Muchas veces nos cuesta tomar decisiones por el qué dirán o porque sabemos que alguna/s persona/s se sentirán afectadas por dicha decisión o la reprobarán, haciéndonos más difícil la ya complicada tarea de hacer lo que uno siente o considera mejor, es por eso que se opta por ocultar por un tiempo algún cambio en nuestras vidas o planes que uno proyecta, nos ahorra problemas, o más bien, retrasa los problemas. Voy a dar un ejemplo para graficarlo mejor: uno va a mudarse de casa…¿Para qué contarles los planes a gente que no pincha ni corta pero que probablemente quiera entrometerse en la elección del futuro hogar? Cuando se concrete uno va a tener que contarlo, pero es mejor hacerlo cuando ya está todo listo y no cuando aún se trata sólo de una idea, porque de hacerlo uno se arriesga a ser molestado por algo que puede no realizarse.
Mentir es un acto de egoísmo para con los demás, pero es peor ser egoísta con uno mismo y a veces la mentira resulta ser una excelente herramienta para poder ser generoso con uno.





