Qué molesto es que alguien, cuando uno está mal, te trate de animar con frases como "pensá que vos por lo menos tenés los dos brazos, las dos piernas, estás sana; hay gente que en este momento se está muriendo en un hospital o le están aputando una extremidad" o "no tenés derecho a quejarte de nada, vos tenés un plato de comida todas las noches, cuántos pibes hay que se cagan de hambre" como si la desgracia ajena fuera a aniquilar la propia o como si a alguien pudiera alegrarlo que exista gente enferma o con hambre en el mundo...Es totalmente preferible que cierren la boca, posen su mano en mi hombro o que me canten como Ciro -podría ser mi padre, pero...es muy sexy, tenía que decirlo- Basta de Penas al oído o que me traigan envuelto en papel de regalo y con un moño gigante y de color rojo al flaco con el que sueño todas las noches.
Quería escribir algo distendido y esta mañana surgió esto.
viernes, 5 de junio de 2009
martes, 26 de mayo de 2009
¿Qué pasa cuando se siente que no se puede más? ¿Cuando las lágrimas están pero no pueden salir? ¿Cuando las ganas quieren salir pero no están? ¿Qué se hace cuando se tiene ganas de abandonar todo y escapar? ¿Cuando nada te conforma? ¿Cuando todo se cae a pedazos sin poder contenerlo? ¿De dónde se saca una motivación si todo es mierda? ¿De dónde se saca la confianza en un amigo después de que éste te haya decepcionado? ¿De dónde mierda se sacan las ganas de seguir viviendo una vida que te lleva sin dejarte intervenir?
“El destino baraja y nosotros jugamos” decía alguien cuyo nombre no recuerdo y no tengo ganas de buscar en Internet, y yo creo en esa frase, pero mi vida no me deja jugar las apestosas cartas que me da, o quizás soy yo que ya no tengo energía para seguir jugando a un juego tan desagradable, porque desde fines de enero que mis cartas son las de menos valor en la baraja. Tengo chispazos de alegría, quizá alguna buena noticia caiga para sorprenderme e ilusionarme con un cambio de racha, pero después esa buena noticia queda en el pasado, ese lindo acontecimiento muere anotado en una agenda, con signos de exclamación a sus lados remarcando que una buena me había salido pero es prontamente compensada con una mala bien mala…Y así estamos desde fines de enero…Y salvavidas no hay, oídos amigos tampoco porque se perdieron en el camino o están demasiado ocupados con sus propias penas, el amor digamos que anda distraído…Y acá sigo yo, llorando algunas lágrimas, vomitando algunas otras, desmayándome ante cada obstáculo.
“Una corazonada me dice que es hora de parar” Porque definitivamente no puedo más, pero en mi afán de olvidar lo que me pasa me cargo de responsabilidades, lindas responsabilidades, pero tantas que no llego a cumplirlas…Y eso también me estresa.
“El destino baraja y nosotros jugamos” decía alguien cuyo nombre no recuerdo y no tengo ganas de buscar en Internet, y yo creo en esa frase, pero mi vida no me deja jugar las apestosas cartas que me da, o quizás soy yo que ya no tengo energía para seguir jugando a un juego tan desagradable, porque desde fines de enero que mis cartas son las de menos valor en la baraja. Tengo chispazos de alegría, quizá alguna buena noticia caiga para sorprenderme e ilusionarme con un cambio de racha, pero después esa buena noticia queda en el pasado, ese lindo acontecimiento muere anotado en una agenda, con signos de exclamación a sus lados remarcando que una buena me había salido pero es prontamente compensada con una mala bien mala…Y así estamos desde fines de enero…Y salvavidas no hay, oídos amigos tampoco porque se perdieron en el camino o están demasiado ocupados con sus propias penas, el amor digamos que anda distraído…Y acá sigo yo, llorando algunas lágrimas, vomitando algunas otras, desmayándome ante cada obstáculo.
“Una corazonada me dice que es hora de parar” Porque definitivamente no puedo más, pero en mi afán de olvidar lo que me pasa me cargo de responsabilidades, lindas responsabilidades, pero tantas que no llego a cumplirlas…Y eso también me estresa.
Rótulos
Amistades,
Amor,
Las Pastillas del Abuelo,
Lo que siento
domingo, 10 de mayo de 2009
Tía
Ya seís años sin vos, y a pesar de esos años transcurridos, yo te sigo sintiendo conmigo, y con cada año que pasa me doy cuenta de lo bien que no estaríamos llevando ahora que soy, como alguna vez fuiste vos, una adolescente incomprendida que necesita una mano para caminar.
Pienso en los temas que podría hablar con vos, en las cosas comunes que tenemos -tendríamos- en común o al menos así imagino, pero sobre todo, pienso mucho en cuánto me formaste, en cuántas cosas me transmitiste y lograste que yo, hoy, valorara: los libros la música, el cine, el teatro; el arte en todas sus formas, la cultura, la educación y ni hablar de la política y de la historia...Lo que soy hoy, lo que me gusta hoy lo aprendí de vos y veo cuán consecuente fue tu vida acerca de lo que decías, sos la única persona que conocí -y sigo conociendo aun ahora que ya no estás físicamente conmigo- que siempre hizo lo que dijo y que trato de hacer la suya sin importarle el qué dirán...Y te admiro por eso y admiro la entereza con la que te moriste, la fortaleza que mostraste hasta el último minuto, cuando pediste que ya no te alimentaran, que ya no extendieran más la ardua agonía a la que el cáncer te sometió.
Me enseñaste tanto...Y me seguís enseñando, con las cosas que acá dejaste, con quiénes me dejaste y por cómo nos dejaste a todos. Yo sé que ayer, en aquella muestra tan importante para mí, vos estuviste conmigo, enorgulleciéndote y emocionándote a mi par.
Pienso en los temas que podría hablar con vos, en las cosas comunes que tenemos -tendríamos- en común o al menos así imagino, pero sobre todo, pienso mucho en cuánto me formaste, en cuántas cosas me transmitiste y lograste que yo, hoy, valorara: los libros la música, el cine, el teatro; el arte en todas sus formas, la cultura, la educación y ni hablar de la política y de la historia...Lo que soy hoy, lo que me gusta hoy lo aprendí de vos y veo cuán consecuente fue tu vida acerca de lo que decías, sos la única persona que conocí -y sigo conociendo aun ahora que ya no estás físicamente conmigo- que siempre hizo lo que dijo y que trato de hacer la suya sin importarle el qué dirán...Y te admiro por eso y admiro la entereza con la que te moriste, la fortaleza que mostraste hasta el último minuto, cuando pediste que ya no te alimentaran, que ya no extendieran más la ardua agonía a la que el cáncer te sometió.
Me enseñaste tanto...Y me seguís enseñando, con las cosas que acá dejaste, con quiénes me dejaste y por cómo nos dejaste a todos. Yo sé que ayer, en aquella muestra tan importante para mí, vos estuviste conmigo, enorgulleciéndote y emocionándote a mi par.
jueves, 30 de abril de 2009
Vivimos presos
Presos...Vivimos presos...Paranoicos, locos.
Primero fue la inseguridad, nos cansamos de escuchar noticias sobre asesinatos a sangre fría de pobre gente que intentó resistirse a un robo, que quiso defender lo suyo y a los suyos a manos de, en muchos casos, menores de edad que probablemente drogados, y que por su condición de menores, son inimputables, por lo tanto incarcelables...Ellos, porque la gente sí vive presa, presa del miedo y paranoia, que cada vez deja de hacer más y más cosas por temor.
Después el dengue...Parece mentira que en el siglo XXI, existiendo computadoras, celulares y reproductores de música en todos los tamaños imaginables, en la era de la informática y tecnología aún siga afectando a la población una peste tan pero tan primitiva, parecida a aquellas que pueden hallarse en libros de historia para alumnos de segundo año del secundario. Parece mentira que la gente tenga que temerle a un miserable mosquito que si te pica dos veces y no recibís tratamiento, puede llegar a matarte. Presos nuevamente, de un mosquito, de una plaga digna del siglo XIX; las víctimas: los olvidados, los pobres, como siempre sucede en nuestro país.
Y ahora una pandemia prácticamente mundial que apresa a la gente tras un barbijo -que por cierto no es tan efectivo como nos cuentan- y amenaza con erradicar el ya poco contacto humano que nos queda, también preso de las tele-comunicaciones. Esta pandemia también parece ridícula...Siglo XXI!!!!!!!!!! Nos acechan enfermedades de otro siglo, que creíamos olvidadas y documentadas en libros de historia...Increíble.
La paranoía, el miedo, el apresamiento que sufrimos es bombardeado desde todos los ángulos, vivimos en estado de alerta permanente, siendo la vida aún más agotadora de lo que ya es con sus problemas cotidianos, laborales y a no olvidarnos de la fucking crisis mundial que tantas páginas de diario también llenó y sigue llenando.
Ayer miraba el noticiero con un grupo de amigas, almorzando en la casa de una de ellas y observábamos a la gente ingresando a nuestro país con barbijos, hablándole a un micrófono y a una cámara atemorizados, con ojos desorbitados y asustados.
El aeropuerto prácticamente vacío...La gente asustada...Lo que menos se me ocurrió pensar era que la causa era una gripe, me recordó más bien a las semanas posteriores al 11 de Septiembre y al miedo que los estadounidenses tenían a subirse a un avión creyendo que podrían ser víctimas de otro atentado.
Estamos todos locos.
PD: mi situación personal mejoró un poco.
Primero fue la inseguridad, nos cansamos de escuchar noticias sobre asesinatos a sangre fría de pobre gente que intentó resistirse a un robo, que quiso defender lo suyo y a los suyos a manos de, en muchos casos, menores de edad que probablemente drogados, y que por su condición de menores, son inimputables, por lo tanto incarcelables...Ellos, porque la gente sí vive presa, presa del miedo y paranoia, que cada vez deja de hacer más y más cosas por temor.
Después el dengue...Parece mentira que en el siglo XXI, existiendo computadoras, celulares y reproductores de música en todos los tamaños imaginables, en la era de la informática y tecnología aún siga afectando a la población una peste tan pero tan primitiva, parecida a aquellas que pueden hallarse en libros de historia para alumnos de segundo año del secundario. Parece mentira que la gente tenga que temerle a un miserable mosquito que si te pica dos veces y no recibís tratamiento, puede llegar a matarte. Presos nuevamente, de un mosquito, de una plaga digna del siglo XIX; las víctimas: los olvidados, los pobres, como siempre sucede en nuestro país.
Y ahora una pandemia prácticamente mundial que apresa a la gente tras un barbijo -que por cierto no es tan efectivo como nos cuentan- y amenaza con erradicar el ya poco contacto humano que nos queda, también preso de las tele-comunicaciones. Esta pandemia también parece ridícula...Siglo XXI!!!!!!!!!! Nos acechan enfermedades de otro siglo, que creíamos olvidadas y documentadas en libros de historia...Increíble.
La paranoía, el miedo, el apresamiento que sufrimos es bombardeado desde todos los ángulos, vivimos en estado de alerta permanente, siendo la vida aún más agotadora de lo que ya es con sus problemas cotidianos, laborales y a no olvidarnos de la fucking crisis mundial que tantas páginas de diario también llenó y sigue llenando.
Ayer miraba el noticiero con un grupo de amigas, almorzando en la casa de una de ellas y observábamos a la gente ingresando a nuestro país con barbijos, hablándole a un micrófono y a una cámara atemorizados, con ojos desorbitados y asustados.
El aeropuerto prácticamente vacío...La gente asustada...Lo que menos se me ocurrió pensar era que la causa era una gripe, me recordó más bien a las semanas posteriores al 11 de Septiembre y al miedo que los estadounidenses tenían a subirse a un avión creyendo que podrían ser víctimas de otro atentado.
Estamos todos locos.
PD: mi situación personal mejoró un poco.
miércoles, 22 de abril de 2009
domingo, 12 de abril de 2009
Me siento mal todo el tiempo, con ganas de llorar pero con lágrimas agotadas, con ganas de reír pero sin carcajadas atragantadas, con ganas de salir pero sin energías para levantarme, con ganas de recomponer pero sin ladrillos para construír lo destruído, con ganas de soltarme pero sin poder romper las cadenas que me reprimen.
Ya abandoné la coraza, ahora quiero sentir todo, no perderme de nada, pero me cuesta soportar tantos golpes en tan poco tiempo. Algunas son pequeñeces, otras son cosas medio heavies que escapan a la normalidad de mis días y que no son fáciles de reconocer.
No quiero asumir casi ninguna de las cosas que me están tocando soportar, y eso hace todo mucho más complicado, ya que si al menos pudiese reconocer y admitir que allí están, más sencilla sería luchar en su contra. Pero no puedo, no quiero, y eso va en contra a mi premisa principal: crecer y madurar.
No quiero madurarlas, no quiero crecer en base a pérdidas, a muertes, a enfermedades, a enfrentamientos. También necesito cosas de las buenas y lindas, porque bastante oscura ya es mi concepción de la vida que nos toca a los humanos vivir, y no tengo ganas de desilusionarme 100% a los casi 16 años porque así perdería todo motivo por el que vivir, y no está en mis planes ser una persona depresiva o suicida.
Trato de buscar las cosas positivas y lindas de mi vida: mis afectos, los que todavía están acá física pero sobretodo emocionalmente, y me cuesta, me cuesta porque me doy cuenta de que en mi afán de no entregarme por completo a nadie por miedo a sufrir tengo muy pocas relaciones afianzadas y realmente resistentes en las que refugiarme cuando necesito escapar o apoyarme cuando es momento de luchar....
Le pongo onda, a ver si se me pasa la mala onda y puedo pensar más positivamente. Necesito que UNA, por lo menos UNA, me salga y después va a ser más fácil.
Ya abandoné la coraza, ahora quiero sentir todo, no perderme de nada, pero me cuesta soportar tantos golpes en tan poco tiempo. Algunas son pequeñeces, otras son cosas medio heavies que escapan a la normalidad de mis días y que no son fáciles de reconocer.
No quiero asumir casi ninguna de las cosas que me están tocando soportar, y eso hace todo mucho más complicado, ya que si al menos pudiese reconocer y admitir que allí están, más sencilla sería luchar en su contra. Pero no puedo, no quiero, y eso va en contra a mi premisa principal: crecer y madurar.
No quiero madurarlas, no quiero crecer en base a pérdidas, a muertes, a enfermedades, a enfrentamientos. También necesito cosas de las buenas y lindas, porque bastante oscura ya es mi concepción de la vida que nos toca a los humanos vivir, y no tengo ganas de desilusionarme 100% a los casi 16 años porque así perdería todo motivo por el que vivir, y no está en mis planes ser una persona depresiva o suicida.
Trato de buscar las cosas positivas y lindas de mi vida: mis afectos, los que todavía están acá física pero sobretodo emocionalmente, y me cuesta, me cuesta porque me doy cuenta de que en mi afán de no entregarme por completo a nadie por miedo a sufrir tengo muy pocas relaciones afianzadas y realmente resistentes en las que refugiarme cuando necesito escapar o apoyarme cuando es momento de luchar....
Le pongo onda, a ver si se me pasa la mala onda y puedo pensar más positivamente. Necesito que UNA, por lo menos UNA, me salga y después va a ser más fácil.
sábado, 4 de abril de 2009
Internet es sin dudas una gran herramienta, un gran formador de vínculos –tales como los que establecemos “escritores” de blogs y lectores de los mismos- y mil cosas más que no me interesa analizar en este momento, así que voy al punto que me inspira en este momento: Internet es un gran deformador de las relaciones humanas.
Hoy por hoy los pibes no te encaran a la salida del colegio, no te miran en el recreo, no te regalan un chocolate o una flor; se te declaran vía chat o por mensaje de texto, miran las fotos que subís al Facebook mucho más que tu cara personalmente y te mandan tarjetas virtuales por mail. Algo similar sucede con los problemas/conflictos…Cuando alguien necesita decir “de frente” que tiene algún inconveniente con otra persona o que hay ciertas actitudes que le resultan molestas, en lugar de hacerlo cara a cara con un cafecito o gaseosa de por medio –como a mí me gusta que sea- lo hacen utilizando una nota del Facebook o por chat.
Esto último es lo que sucedió una semana atrás con un par de amigas que se pelearon…Una escribió en el Facebook una serie de reproches hacia ellas y algunas actitudes puntuales que la hicieron sentir mal a la vez que reivindicaba al resto de sus amistades –entre las cuales estoy incluida- agradeciendo que no fuerámos como “ellas” y no la traicionáramos pero en ningún momento menciono el nombre de las personas a las que el escrito iba dirigido o lo que la motivó a escribirlo, quienes estaban al tanto de los hechos adivinaron de quiénes se trataban y las causas de tal enojo. Al día siguiente, se vieron en el colegio, compartieron un aula, se tuvieron frente a frente durante aproximadamente cuatro horas…Y ni la autora de la nota les dijo algo de todo lo que escribió a ellas ni las “ofendidas” se dieron por aludidas.
Conclusión: un acto de cobardía fue sucedido por otro…Y si las dos partes son cobardes o no tienen la madurez suficiente para enfrentarse y decirse las cosas que sienten cara a cara, dándole al otro la oportunidad de replicarlo, es imposible que la situación se recomponga. Y si seguimos así nos vamos al carajo.
Ahora entiendo por qué la palabra perdió tanto valor, por qué cada vez el mundo está más lleno de cobardes, de falsos, de hipócritas y de gente sin sueños ni objetivos.
Hoy por hoy los pibes no te encaran a la salida del colegio, no te miran en el recreo, no te regalan un chocolate o una flor; se te declaran vía chat o por mensaje de texto, miran las fotos que subís al Facebook mucho más que tu cara personalmente y te mandan tarjetas virtuales por mail. Algo similar sucede con los problemas/conflictos…Cuando alguien necesita decir “de frente” que tiene algún inconveniente con otra persona o que hay ciertas actitudes que le resultan molestas, en lugar de hacerlo cara a cara con un cafecito o gaseosa de por medio –como a mí me gusta que sea- lo hacen utilizando una nota del Facebook o por chat.
Esto último es lo que sucedió una semana atrás con un par de amigas que se pelearon…Una escribió en el Facebook una serie de reproches hacia ellas y algunas actitudes puntuales que la hicieron sentir mal a la vez que reivindicaba al resto de sus amistades –entre las cuales estoy incluida- agradeciendo que no fuerámos como “ellas” y no la traicionáramos pero en ningún momento menciono el nombre de las personas a las que el escrito iba dirigido o lo que la motivó a escribirlo, quienes estaban al tanto de los hechos adivinaron de quiénes se trataban y las causas de tal enojo. Al día siguiente, se vieron en el colegio, compartieron un aula, se tuvieron frente a frente durante aproximadamente cuatro horas…Y ni la autora de la nota les dijo algo de todo lo que escribió a ellas ni las “ofendidas” se dieron por aludidas.
Conclusión: un acto de cobardía fue sucedido por otro…Y si las dos partes son cobardes o no tienen la madurez suficiente para enfrentarse y decirse las cosas que sienten cara a cara, dándole al otro la oportunidad de replicarlo, es imposible que la situación se recomponga. Y si seguimos así nos vamos al carajo.
Ahora entiendo por qué la palabra perdió tanto valor, por qué cada vez el mundo está más lleno de cobardes, de falsos, de hipócritas y de gente sin sueños ni objetivos.
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