lunes, 6 de julio de 2009


Quisiera hacerme invisible estando parada frente a una Avenida en un día gris y lluvioso como el de hoy, ver cómo la vida de la gente pasa con tanta rapidez, observar a aquellos que ignoran lo que tienen a su alrededor, que no son capaces de apreciar las baldosas que pisan, las personas que caminan a su lado, los edificios que se imponen a su alrededor, los autos que corren, las luces que alumbran, las voces que hablan, los ruidos que ensordecen.

Pero atrás de todo eso no hay nada, son ruidos, coches y transeúntes casuales, circunstanciales. Algunos caminarán sobre esas baldosas a diario, pero su paso por ellas no significa nada, las voces que se oyen no dicen nada digno de escuchar, no dejan mensajes, sólo tapan la falta de autenticidad en esas acciones casi automáticas, sólo disimulan su enajenación.

Y yo ahí, observándolos, disfrutando el sentir que de vez en cuando uno aprovecha más que los demás aunque ese goce casi desmedido, muchas veces o casi siempre, nos ocasione dolor.

Qué linda es la lluvia.

martes, 30 de junio de 2009

Es increíble cómo todo se fue al demonio. Me recuerdo en enero tan acompañada, tan feliz, riéndome tanto, sintiendo tantas cosas lindas, y ahora me veo tan desdibujada y triste...Con ganas de escaparme porque ya no tengo ganas ni energías para afrontar nada más, perdiendo gente importante cada cinco minutos, desilusionándome con otra cada tres, aferrándome más a lo poco que me queda por temor a perderlo.

Triste y con miedo; por momentos vacía. Así me siento. Triste por lo que recuerdo que fui hace no más de un semestre, con miedo a que la mala racha siga extendiéndose, vacía porque me siento sola casi todo el tiempo, porque veo todas las personas que perdí -y sigo perdiendo- y no puedo recuperar, en algunos casos porque se murieron, en otros porque me hirieron demasiado y no puedo perdonar semejante daño siendo ellos conscientes de que me estaban lastimando, y en la mínima parte porque tengo miedo de hablar, de encararlos y decirles lo que me pasa porque prefiero que la rutina misma nos separe a que sea una pelea que lo precipite.

Y me duele también verme tan cagona, porque si bien siempre me dio cosita decir determinadas cosas, las dije y ahora eso no sucede, el miedo me reprime ya no me condiciona como antes.

Derrumbándome, así estoy.

viernes, 26 de junio de 2009

Convivir con mi ex mejor amiga, sobre todo esta tarde cuando tuve que sentarme con ella, es difícil.

Difícil por qué no sé cómo hacer para fingir que no me importa, que no me duele, difícil porque nunca me enseñaron a fingir y nunca aprendí a despegarme de la gente, porque no sé entender los cambios repentinos en la personalidad de la gente.

Difícil porque me duele, me duele que todo haya terminado como acabó, sin que ella pudiera comprender -o que admitiera entender- lo que yo le decía, lo que a mí me dolía que hiciera. Me duele que no haya querido cambiar esas actitudes impropias de su personalidad que sólo manifestaba conmigo. Me dolieron esta tarde los recuerdos que abarrotaron mi mente mientras estabamos sentadas una al lado de la otra, cada una con sus auriculares, como si jamás hubiesen pasado, como si fuésemos dos completas extrañas.

Y podría haberme quitado mis auriculares, los de ella y decirle: "me duele, vos me dolés" pero no lo voy a hacer, porque verdaderamente no es esta amiga la que me duele, sino la que se fue, la amiga que era hace dos años, no esta versión de ella, tan ajena, tan lejana, tan...distinta. Y mirarla y no reconocer en ella a esa chica con la que viví tan hermosos momentos, me mata las ganas de abrazarla -y eso que yo sólo abrazo al amorcito de turno y a mi hno-, todas las ganas de decirle "te quiero, te extraño, volvé que te perdono todas las cagadas, todo lo que te cagaste en mí". Porque a ella no la quiero, ni la extraño y mucho menos la perdono.

Y ahí quedará lo nuestro, en un recuerdo viejo, ultrajado por los hechos y cagadas recientes, opacado por mi orgullo quizás, y por su inmadurez e incapacidad de comprensión...Pero a pesar de que duele, a pesar de que sea difícil tiene que ser así, prefiero dejarla en el camino a que arrastrarla conmigo, contra su voluntad, sin recibir ninguna retribución a lo que yo le brinde de mí, como estuvo pasando el último tiempo, porque aceptar ese desinterés era más difícil y triste que esto que siento ahora, que creo le llaman nostalgia.

Nostalgia...Qué feo que seas eso en mi vida.

miércoles, 17 de junio de 2009

Me enamoré...De la radio.

Acabo de llegar -bueno, hace 40 minutos- de un estudio de radio, participé de un programa en la radio de la universidad que pertenece al mismo grupo educativo que mi escuela...Qué decir, fue alucinante, maravilloso, una de las mejores horas de mi vida, no me puse nerviosa, hablé tranquila, pausadamente, disfrutando cada palabra que salía de mi boca pensada antes por mi cerebro y me manejé con soltura y espontaneidad.

Lo mejor de esta nueva experiencia es tener la certeza -ahora mucho más que antes- que amo la comunicación, que eso es lo que quiero hacer el resto de mi vida: comunicar, decir, gritar, opinar, debatir, conocer, aprender...Periodismo. Pero no quiero dar las noticias que me obligan a dar ni darlas cómo a un superior se le ocurrió que debo darla, quiero decir lo que yo sienta ganas de expresar y de la manera que a mí más conveniente me parezca.
Y creo que si me convocaron a este programa, si me pidieron que redactara y leyera en diversas presentaciones la invitación a un mega-proyecto del colegio, es porque algo bien debo hacer, algo de talento debo tener. Y eso le pone más nafta a mis sueños.

Y me siento feliz, después de varios meses, plenamente feliz. Y es por eso que no voy a pensar en nada más, a ver si esos posibles pensamientos me arruinan esta alegría tan pero tan inmensa (que me encantaría compartir con él).


"Romper esquemas de los que siempre callan, gritar aunque sea una sola verdad"
Las Pastillas del Abuelo


UPDATE: AL FINAL SÍ PUDE COMPARTIRLO CON ÉL.

viernes, 5 de junio de 2009

Qué molesto es que alguien, cuando uno está mal, te trate de animar con frases como "pensá que vos por lo menos tenés los dos brazos, las dos piernas, estás sana; hay gente que en este momento se está muriendo en un hospital o le están aputando una extremidad" o "no tenés derecho a quejarte de nada, vos tenés un plato de comida todas las noches, cuántos pibes hay que se cagan de hambre" como si la desgracia ajena fuera a aniquilar la propia o como si a alguien pudiera alegrarlo que exista gente enferma o con hambre en el mundo...Es totalmente preferible que cierren la boca, posen su mano en mi hombro o que me canten como Ciro -podría ser mi padre, pero...es muy sexy, tenía que decirlo- Basta de Penas al oído o que me traigan envuelto en papel de regalo y con un moño gigante y de color rojo al flaco con el que sueño todas las noches.

Quería escribir algo distendido y esta mañana surgió esto.

martes, 26 de mayo de 2009

¿Qué pasa cuando se siente que no se puede más? ¿Cuando las lágrimas están pero no pueden salir? ¿Cuando las ganas quieren salir pero no están? ¿Qué se hace cuando se tiene ganas de abandonar todo y escapar? ¿Cuando nada te conforma? ¿Cuando todo se cae a pedazos sin poder contenerlo? ¿De dónde se saca una motivación si todo es mierda? ¿De dónde se saca la confianza en un amigo después de que éste te haya decepcionado? ¿De dónde mierda se sacan las ganas de seguir viviendo una vida que te lleva sin dejarte intervenir?

“El destino baraja y nosotros jugamos” decía alguien cuyo nombre no recuerdo y no tengo ganas de buscar en Internet, y yo creo en esa frase, pero mi vida no me deja jugar las apestosas cartas que me da, o quizás soy yo que ya no tengo energía para seguir jugando a un juego tan desagradable, porque desde fines de enero que mis cartas son las de menos valor en la baraja. Tengo chispazos de alegría, quizá alguna buena noticia caiga para sorprenderme e ilusionarme con un cambio de racha, pero después esa buena noticia queda en el pasado, ese lindo acontecimiento muere anotado en una agenda, con signos de exclamación a sus lados remarcando que una buena me había salido pero es prontamente compensada con una mala bien mala…Y así estamos desde fines de enero…Y salvavidas no hay, oídos amigos tampoco porque se perdieron en el camino o están demasiado ocupados con sus propias penas, el amor digamos que anda distraído…Y acá sigo yo, llorando algunas lágrimas, vomitando algunas otras, desmayándome ante cada obstáculo.

“Una corazonada me dice que es hora de parar” Porque definitivamente no puedo más, pero en mi afán de olvidar lo que me pasa me cargo de responsabilidades, lindas responsabilidades, pero tantas que no llego a cumplirlas…Y eso también me estresa.

domingo, 10 de mayo de 2009

Tía

Ya seís años sin vos, y a pesar de esos años transcurridos, yo te sigo sintiendo conmigo, y con cada año que pasa me doy cuenta de lo bien que no estaríamos llevando ahora que soy, como alguna vez fuiste vos, una adolescente incomprendida que necesita una mano para caminar.

Pienso en los temas que podría hablar con vos, en las cosas comunes que tenemos -tendríamos- en común o al menos así imagino, pero sobre todo, pienso mucho en cuánto me formaste, en cuántas cosas me transmitiste y lograste que yo, hoy, valorara: los libros la música, el cine, el teatro; el arte en todas sus formas, la cultura, la educación y ni hablar de la política y de la historia...Lo que soy hoy, lo que me gusta hoy lo aprendí de vos y veo cuán consecuente fue tu vida acerca de lo que decías, sos la única persona que conocí -y sigo conociendo aun ahora que ya no estás físicamente conmigo- que siempre hizo lo que dijo y que trato de hacer la suya sin importarle el qué dirán...Y te admiro por eso y admiro la entereza con la que te moriste, la fortaleza que mostraste hasta el último minuto, cuando pediste que ya no te alimentaran, que ya no extendieran más la ardua agonía a la que el cáncer te sometió.

Me enseñaste tanto...Y me seguís enseñando, con las cosas que acá dejaste, con quiénes me dejaste y por cómo nos dejaste a todos. Yo sé que ayer, en aquella muestra tan importante para mí, vos estuviste conmigo, enorgulleciéndote y emocionándote a mi par.