viernes, 13 de noviembre de 2009

Inseguridad

Hoy casi me roban. En realidad no estamos muy seguras, se nos acercó un chico mientras con otras cuatro amigas íbamos a disfrutar del sol -que hubo hasta las 14, las pendejas ni enteradas del alerta metereológico- y dijo algo de los celulares. Yo no entendí muy bien, pero como dijeron mis amigas después "pusiste cara de pánico, Sofía" y salí "corriendo" en cuanto ví -o creí ver, mejor dicho- maldad en los hermosos ojos verdes de un nene de apróximadamente mi edad, y misma estatura, con una camiseta de fútbol que pese a mi gran fanatismo por dicho deporte, e imagino que por el miedo, no logro recordar a qué club pertenecía. También recuerdo -fue todo muy rápido y me puse muy nerviosa- que revolvía su mochila, como buscando algo, inmediatamente pensé en una navaja. Y corrí nomás, menos de una cuadra porque el aire no me da y el corazón me latía a mil y me estaba bajando la presión del miedo, del calor, de la angustia.

Mis amigas cagadas de risa me calmaron y contaron que el pibe se dio media vuelta y se fue, que si hubiese tenido algo de verdad lo habría sacado al toque, amenazándonos enserio y no con un amague.

Y ahí me dí cuenta: estoy sugestionada, los medios de comunicación influyen en mí mucho más de lo que creía. Y me preocupó. Pero sentí más que preocupación, angustia, porque quizás ese nene no nos quería robar y yo, mal pensada de mierda, salí cagando, loco. Y a mí no me gusta vivir sin confiar en nadie, no va conmigo -o quizás sí, ahora que lo escribo me doy cuenta que ya sólo confío en mí y en mi vieja- y me siento como el orto. Por todo lo que se vive, por todo lo que se muere, por todo lo que se dice en este país. Por ese nene, que por ahí no venía a robarme y yo reaccioné como si fuese a hacerlo, o que quizás sí venía a robarme, y es una tremenda mierda que pibes de mi edad o más chicos incluso estén metidos en eso, me mata.

Y hoy la ví, la viví y la sentí, por primera vez, esa famosa sensación de inseguridad. Uno se siente inseguro de todo. De todos. Y así un país no puede crecer jamás.

Una tremenda mierda.

martes, 10 de noviembre de 2009

Ya se está terminando el año...Me pone feliz por un lado, ya no tengo más ganas de madrugar, ni de hacer tareas -fa, como si realmente las hiciese- ni de estudiar esporádicamente. Ya dí ICSE, me saqué de encima LA presión, hace tiempo que pasó el Congreso, otro día marcado con rojo en el calendario anual. Siento que este año ya no tiene razón de ser, y por año me refiero a ciclo lectivo.

Pero como dije más arriba, me pone feliz por un lado. Por otro, me despierta gran curiosidad -no siempre una linda curiosidad- saber qué será de mí y mi vida social en vacaciones. La incertidumbre me molesta.
Imagino que saldré mucho, mucho, como hice el último verano, que fue uno de los mejoooores de mi vida. No sé. Pongamos buena onda.

PD: viva el Día de la Tradición!

domingo, 25 de octubre de 2009

El 5 de diciembre tocan en Ferro, Las Pastillas del Abuelo.

Sus canciones siempre me parece que hablan de mí, que me pintan entera, de cuerpo y de alma. Y también siempre me recordará al primero que me dio verdaderas esperanzas de ser algo junto a otra persona, gracias a otra persona. Las cosas, por una gran serie de motivos, no pudieron ser, no fueron, pero Las Pastillas, siempre nos cantaron, nos siguen cantando, a él, a mí y a los dos. A ese verano, nuestro verano, a pesar de las distancias.

Quiero ir al recital, quiero despedirme de él, de esa historia. Siempre digo que no soy romántica, que no me gustaría serlo, pero debo admitir que es una manera romántica de decirle adiós y gracias. Adiós porque ya hace tiempo que decidí no subir más por sus tantas escaleras y gracias por haberme enseñado a saber cuándo parar. Adiós porque ya no le encuentro otra vuelta de tuerca a la situación y gracias por haber sido lo más lindo en ese verano y por haberme enseñado mejor es amar a quien llora por tí.

Me resulta imposible
despedirlo de otra manera. Aunque de alguna forma ya le dije adiós, ese, el de esa noche, va a ser el definitivo. Como ya conté, la música siempre me acompaña, y así como Las Pastillas me acompañaron cuando la esperanza de ser algo juntos era una realidad necesito que me acompañen para decirle chau para siempre.


Edit: Ale, te recomiendo Las Pastillas del Abuelo, cuando te leo recuerdo sus letras y cuando los escucho a ellos recuerdo alguno de tus escritos.

jueves, 15 de octubre de 2009

Estoy pasando un momento muy productivo, no paro nunca; y me encanta.

Participo en el Congreso que está organizando el colegio, en las Olimpíadas de Filosofía, en un proyecto muuuy copado que termina el mes que viene en la Legislatura porteña -que conocí el martes y es bellísima- presentando dos anteproyectos de Ley hechos por alumnos de 4tos años de varios colegios de la Ciudad de Bs As, las materias curriculares del colegio que tampoco debo ni estoy descuidando, y el que más tiempo me lleva: UBA XXI. En el primer parcial de ICSE me saqué un ocho, y eso me da la pauta de que el tiempo que le dedico es sumamente productivo, no sólo por la nota sino también por lo que aprendí.

Realmente todo esto tapa con felicidad todos los agujeros que cavaron las pérdidas que me tocó sufrir este año. Cada vez asumo con mayor cotidianeidad las caretas que me rodean, algo que creía ya tenía totalmente superado, la indiferencia de personas que fueron importantísimas en mi vida y de las cuales prefiero recordar lo mejor, los buenos momentos y las enseñanzas de lo malo pero sin incluir el dolor en el combo. Y de estas numerosos y copadísimos emprendimientos me llevo de todo, no sólo me refiero a los contenidos que hacen a lo que son, que son muy importantes y han cambiado mi forma de pensar o ver ciertas cosas, sino a la posibilidad de haberme demostrado a mí misma que puedo pelear en varios frentes con el mismo éxito, disfrutándolo, sintiéndolo un placer antes que una carga pesada, ya que siento que me estoy formando para el futuro, para mi carrera, porque todas estas cosas están super relacionadas con lo que me apasiona, o al menos así lo pienso yo y con eso es suficiente.

Ya empecé mi camino a la Licenciatura ¿Qué más puedo pedir?

PD: a uds, amigos, los sigo leyendo, a pesar de mi ausencia escribiendo.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Primer parcial: Sociedad y Estado.

Mañana rindo mi primer parcial de Introducción al Conocimiento de Sociedad y Estado en Ciudad Universitaria -me quiero matar, me queda lejísimos- por la mañana. Hasta ahora lo disfruté y quiero seguir disfrutándolo, es una experiencia por la que hace mucho que quiero pasar y ahora que llegó el momento no puedo arrugar.

Estoy nerviosa, ansiosa, con un poco de miedo y lo peor es que hoy no pude tocar ni una hoja, del cagazo nomás. Y en los últimos días mi corazón se congeló un poquito, para darle lugar a las cosas realmente importantes, sucedieron cosas que en otra circunstancia me habrían dolido y molestado muchíiiisimo y esta vez todo pasó como si nada y realmente lo agradezco :)

Espero pronto volver a tierra, saludos a uds!

viernes, 11 de septiembre de 2009

No sé dónde estoy parada ni para dónde debo salir a correr.
Lo único que quiero es que se termine el presente ciclo lectivo. Y de ser posible, la secundaria entera.
Sentirme mal y desubicada en todos lados me está partiendo al medio, emocional y también físicamente porque ya comencé a somatizar...

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Lluvia

Amo la lluvia, me encanta sentir el olor a agua pura y transparente que cae, escuchar el ruido de las ruedas de los autos sobre el piso mojado, distinguir en las hojas de las plantas las gotas gordas que yacen sobre ellas, el viento que a veces la acompaña, sentirlo en mi cara y en mi pelo, sentir cómo me despeina. Y acompañarlo con música bajita, con Norah Jones o Coldplay, teniendo en mi cabeza revoloteando frases de Cortázar o García Márquez, tocando con mis dedos las hojas de algún libro o un lapiz con el que escribir lo que la lluvia misma me inspira.

Pero desde que me mudé -fines de enero del presente año- que no logro disfrutarla, no me llega de la misma manera, estimo que estará relacionado con el hecho de que aun no encontré mi lugar en la casa, o con que la ventana de mi cuarto da a las ventanas de otros departamentos desde donde una vieja chusma me espía simulando acomodar dos plantines chiquitos y descuidados que tiene imposibilitándome la contemplación de la lluvia, o reprimiendo mis ganas de salir a la ventana a sentir la brisita, a estirar mis brazos y dejar que las gotas caigan sobre mis manos.

Y es algo que extraño, y más en estos días en los que necesito disfrutar algo.